Universales, Literatura y Psique

Universal.

A la hora de interpretar textos, es de vital importancia tener en cuenta que en la literatura existen una serie de Universales.

Esto es, temáticas perennes, que atraviesan la historia y que, cuando el texto tiene la suficiente profundidad, rayan con nuestra psique.

Algunos de ellos son el Amor, la Muerte o la Venganza.

Y es que, por muchas décadas, siglos o milenios que transcurran, seguiremos amando, seguiremos siendo mortales y, alguno de nosotros —no todos, no, claro que no— seguirá acometiendo algún tipo de revancha.

La literatura, nace de la mente del autor. Como dije en el Manifiesto Teísta, “No podemos escribir fuera de nosotros, exactamente igual que no podemos soñar fuera de nosotros”.

Y es que, en efecto, la escritura es una suerte de sueño, como poco de ensoñación. Quizá por eso a los surrealistas les daba tan buen resultado el sueño literal como fuente de inspiración…

Claro que nadie salvo tú puede en última instancia saber qué has soñado realmente…

Igual pasa con la estructura de las narraciones: Una introducción, un nudo y un desenlace.

Pero es que así es como también contarías cualquier anécdota o batallita.

El lenguaje escrito puede no ser natural, pero la escritura desde luego sí lo es, entendida como un claro reflejo e instrumento… Del alma humana…

Técnica de Escritura II: El Azar

Me enorgullece decir que esta técnica, también orientada a buscar inspiración, es mía.

En primer lugar, vamos a un buscador e introducimos el término “Generador de palabras aleatorias”. Seleccionamos nuestro número favorito de palabras y le damos a “nueva palabra”.

Un botón.

Y ahora, establecemos relaciones, a, lo, loco.

Aunque no lo vaya a escribir (igual alguien lo hace en los comentarios…), de aquí se puede sacar perfectamente un relato de terror sobre un retrato maldito, por ejemplo de alguien desconocido, pero que siempre estuvo ahí.

Todo empieza cuando la mujer se da cuenta de que el microondas no gira…

¡Feliz escritura!

Técnica de Escritura I: El Sueño

Esta serie de entradas están orientadas a todo aquél que quiera empezar a escribir o mejorar.

En esta ocasión, nos centramos en una de las fuentes de inspiración de los surrealistas: lo onírico.

En primer lugar, los preámbulos. Debemos tener una mínima noción de que lo que soñamos refleja lo más profundo de nuestro ser: nuestros miedos, deseos, ambiciones, lo reprimido…

Así, comenzamos. Para empezar, escribimos el sueño tal cual lo recordamos. Una buena técnica es hacer esto cada vez que nos levantamos para tener una especie de diario de sueños.

Pongamos que yo soñé que… Estaba en una playa, y había un hotel de oro pero estaba vacío.

Ya tenemos el sueño, pero, ¿Cómo utilizarlo como fuente de inspiración?

Tenemos que parafrasearlo, a través del conocimiento de nosotros mismos y por último proyectarlo hacia algo “externo”.

Para este caso, voy a escribir un microrrelato llamado “La jaula de oro”:

“El Loro Paul se columpiaba solo, en su jaula de oro, la cual nunca estuvo cerrada”.

Zzz…

Literatura, Autor y Muerte

Letra griega Psy.

La Teoría Literaria Contemporánea, sea lo que sea eso, nos viene a decir que el autor desaparece o “muere” al escribir su texto, respecto al cual sería más importante el lector o el contexto, que lo reconstruye.

Pero es que es el autor, el autor de un texto real, literario o ensayístico, el que reconstruye. Destruye y reconstruye.

Deconstruye.

En la literatura existen universales. El Amor, la familia, la amistad, el odio, la venganza, el miedo… El terror. Son algunos. Y, cuanto más incide un texto en este “trasfondo”, más nos damos cuenta de que éste se identifica con la psyché humana.

Un claro ejemplo serían los textos sagrados. O el mito…

¿Y hoy en día que tenemos? Pues poco más o menos lo mismo. No se puede crear algo nuevo en literatura siguiendo esta línea argumental, pues ello, implicaría nada más y nada menos que crear o descubrir un universal psíquico oculto hasta aquél momento.

Nadie es tan vanidoso…

¿Y qué más tenemos? Pues algo demencial. Puedes meter diez páginas de guion ya de por sí flojillo en una Inteligencia Artificial avanzada y que el ‘output’ sea una película de 90 minutos.

O a lo mejor es broma y la escriben entre 12. O no. O quién sabe.

O quién sabe quién es el autor…