El B-Loke

Graffiti.

Clara entraba por el patio con su padre a su portal, el Siete. Por la ventana del tendedero del bajo, pudo ver a Víctor.

Víctor tenía fama de loco. Se la había ganado. Nunca había sido violento, consumió drogas en la adolescencia, había sido ingresado muchas veces, tomaba medicación y sufrió una desmedida violencia.

Víctor nunca se molestó en ocultar nada de esto, si bien tampoco lo pregonaba. Definitivamente estaba loco.

Clara sabía algunas cosas de Víctor, le había estado observando a escondidas: preguntas casuales, contrastar rumores, cotilleos varios en redes sociales. Todo valía.

Sabía que Víctor empezó el Grado de Filosofía, pero fue en el primer año cuando debutó su enfermedad. Sabía que compartía la fama de loco con la de artista aficionado. Nunca llegó a ver ninguna de sus obras, pero no se atrevía a pedírselo.

Le sabía noble, le sabía inteligente, le sabía atractivo. Y se sabía atraída sexualmente por él.

Víctor la observa por la ventana de su tendedero. Tendrá unos veinte. Es rubia y muy atractiva. Ni siquiera sabe si vivirá en el tercero o en el ático, pero sí sabe que tanto sus ojos como su voz reflejan inteligencia.

Sería tan fácil: abrir la puerta: “Sé que no me conoces, pero yo sí quiero conocerte a ti”.

Pero ahí entran en juego las veces que se sintió en ridículo por pedir amor, ahí entran en juego demenciales normas de convivencia sociales, las que hacen que Víctor se vea obligado a imaginar qué puede pensar Clara de él, si es que ese es su nombre, si ese día la vio. Si es que si quiera existiera.

Pero hay cosas que sí existen: Existen personas como Clara, y existen personas como Víctor, y existe la verdadera y absoluta locura (anti)social de que llamemos muertas a cosas a las que no les estamos dando la oportunidad de nacer.

[Jun ‘21]

Nietzsche, tela, y telita, marinera

Elemento argumentativo 1.)

Pasa una cosa curiosa… Cuando más de una persona teje una tela.

Se nota. Se nota, no tanto qué parte y cuál no ha tejido dicha persona, como sí que definitivamente la han tejido personas distintas.

Pensemos ahora en cualquier serie televisiva o películas de hoy en día. Participan muchos.

Para el oído atento, sin ir más lejos, podemos percibir puyas entre los guionistas (autorreferencial, meta-contexto) en series tan famosas como Los Simpson.

Friedrich Nietzsche (1844 – 1900).

Como defiendo, cuanto más profundizamos en un texto, más nos adentramos en la psique del autor.

En muchos casos, de donde no hay no se puede sacar, como se suele decir.

Empero, estamos hablando de genialidad. Y de formas, modos, en los que el psiquismo de cualquier persona; genio, bobo o mediocre; no puede contradecirse en cualquiera de los escenarios.

Elemento argumentativo…

Superdotación y “La Política, amigo”

No he podido encontrar una fuente fiable, pero estoy hablando de un documental, emitido en abierto en alguna cadena de TV de España…

Era 2006, eso lo recuerdo, y el documental es de presumir que sería como poco un año más antiguo, cronológicamente.

Trataba de la Superdotación. La bendita superdotación intelectual.

Y hablaba, recordemos, en 2006, de un niño, de 6 ó 7 años, que él solito, según el documental, había dado con una solución al conflicto palestino-israelí.

Franja de Gaza, 2021 por dw.com