


Así de fácil: “It’s very difficult todo esto”.
“Very difficult”
Los del fondo!
Los inocentes!!!




Así de fácil: “It’s very difficult todo esto”.
“Very difficult”
Los del fondo!
Los inocentes!!!


Pasa una cosa curiosa… Cuando más de una persona teje una tela.
Se nota. Se nota, no tanto qué parte y cuál no ha tejido dicha persona, como sí que definitivamente la han tejido personas distintas.
Pensemos ahora en cualquier serie televisiva o películas de hoy en día. Participan muchos.
Para el oído atento, sin ir más lejos, podemos percibir puyas entre los guionistas (autorreferencial, meta-contexto) en series tan famosas como Los Simpson.

Como defiendo, cuanto más profundizamos en un texto, más nos adentramos en la psique del autor.
En muchos casos, de donde no hay no se puede sacar, como se suele decir.
Empero, estamos hablando de genialidad. Y de formas, modos, en los que el psiquismo de cualquier persona; genio, bobo o mediocre; no puede contradecirse en cualquiera de los escenarios.



Esta serie de entradas están orientadas a todo aquél que quiera empezar a escribir o mejorar.
En esta ocasión, nos centramos en una de las fuentes de inspiración de los surrealistas: lo onírico.
En primer lugar, los preámbulos. Debemos tener una mínima noción de que lo que soñamos refleja lo más profundo de nuestro ser: nuestros miedos, deseos, ambiciones, lo reprimido…
Así, comenzamos. Para empezar, escribimos el sueño tal cual lo recordamos. Una buena técnica es hacer esto cada vez que nos levantamos para tener una especie de diario de sueños.
Pongamos que yo soñé que… Estaba en una playa, y había un hotel de oro pero estaba vacío.
Ya tenemos el sueño, pero, ¿Cómo utilizarlo como fuente de inspiración?
Tenemos que parafrasearlo, a través del conocimiento de nosotros mismos y por último proyectarlo hacia algo “externo”.
Para este caso, voy a escribir un microrrelato llamado “La jaula de oro”:
“El Loro Paul se columpiaba solo, en su jaula de oro, la cual nunca estuvo cerrada”.


La Teoría Literaria Contemporánea, sea lo que sea eso, nos viene a decir que el autor desaparece o “muere” al escribir su texto, respecto al cual sería más importante el lector o el contexto, que lo reconstruye.
Pero es que es el autor, el autor de un texto real, literario o ensayístico, el que reconstruye. Destruye y reconstruye.
Deconstruye.
En la literatura existen universales. El Amor, la familia, la amistad, el odio, la venganza, el miedo… El terror. Son algunos. Y, cuanto más incide un texto en este “trasfondo”, más nos damos cuenta de que éste se identifica con la psyché humana.
Un claro ejemplo serían los textos sagrados. O el mito…
¿Y hoy en día que tenemos? Pues poco más o menos lo mismo. No se puede crear algo nuevo en literatura siguiendo esta línea argumental, pues ello, implicaría nada más y nada menos que crear o descubrir un universal psíquico oculto hasta aquél momento.
Nadie es tan vanidoso…
¿Y qué más tenemos? Pues algo demencial. Puedes meter diez páginas de guion ya de por sí flojillo en una Inteligencia Artificial avanzada y que el ‘output’ sea una película de 90 minutos.
O a lo mejor es broma y la escriben entre 12. O no. O quién sabe.
O quién sabe quién es el autor…
YouTube.
A Berni…
Contado en Instagram (MANIFIESTO TEÍSTA) (UNOFFICIAL) (UNCENSORED):
https://clubdeescritura.com/?p=11868788

🤫🤫🤫🤫🤫
O buscar “Daniel Prior Gijón”.

“Nacido cada minuto” es
Mi primera obra completa publicada:
https://www.smashwords.com/books/view/1126645
Es una recopilación de relato filosófico, relato largo, poesía o microensayo (a lo que volveremos más tarde.
Trata temas genuinamente filosóficos, como el alma o la naturaleza humanas o a Dios.
El fichero EPUB original cuenta con 333 páginas y pesa 195KB.